Respuesta a la Pregunta Dinamizadora

 

¿Qué efectos sobre el desarrollo infantil y adolescente puede conllevar el uso de los medios digitales?

El avance tecnológico de los últimos años ha representado una de las principales revoluciones de la época contemporánea. Esta evolución ha sido tan rápida que, para muchos, no ha habido tiempo suficiente para analizar los posibles efectos secundarios del uso excesivo de la tecnología, especialmente en los niños y jóvenes que utilizan los medios digitales, a menudo sin ninguna restricción o acompañamiento. Pero ¿Es cierto que los medios digitales afectan el desarrollo humano en su etapa inicial?

En el documental “Niños y medios digitales” de DW (2021), se presentan diversas posturas de investigadores de distintas disciplinas sobre los riesgos y consecuencias que los medios digitales representan para niños, niñas y adolescentes. Este panorama resulta alarmante, ya que estos jóvenes interactúan con dispositivos y pantallas electrónicas casi constantemente y como menciona Daphé Baveler (2021), “en la ciencia se necesitan 20 años para poder demostrar los efectos del uso de dispositivos móviles y tabletas a temprana edad” (Bongiovanni, 2021, 2m13s) por lo que podemos estar ante el inicio de una problemática que mostrará sus verdaderas consecuencias más adelante.

Esta situación se vuelve aún más preocupante si consideramos que muchos padres encuentran en las pantallas una forma de entretener o distraer a sus hijos. Por ello, se afirma que en 2020, infantes de apenas 4 meses ya tenían acceso a pantallas, en comparación con el año 1970, cuando la edad promedio para ver televisión era de 4 años (Bongiovanni, 2021, 6m29s). Esto nos da una idea de una de las causas del problema: el fácil acceso a dispositivos electrónicos. Mientras que antes estos eran opciones de entretenimiento limitadas, hoy las pantallas desempeñan un papel protagónico en la vida cotidiana.

Además, la falta de información lleva a los cuidadores a exponer a los niños a dispositivos electrónicos desde edades muy tempranas, bajo la errónea creencia de que las aplicaciones educativas digitales estimularán su aprendizaje por sí solas (Fallas et al., 2020). Sin embargo, distintos investigadores han comprobado que “el cerebro de un niño menor de 2 años es incapaz de analizar lo que ocurre en una pantalla” (Bongiovanni, 2021, 15m09s). Por lo tanto, es indispensable no solo limitar el uso de pantallas por parte de niños menores de 5 años, sino también asegurarse de que durante ese tiempo haya una presencia continua al menos de uno de los cuidadores, quien pueda estimular el aprendizaje relacionado con lo que el niño observa. De lo contrario, el desarrollo cognitivo del niño podría disminuir aproximadamente un 50% en comparación con el aprendizaje obtenido a través de una interacción personal real (Barr en Bongiovanni, 2021, 16m16s).

Además del deterioro cognitivo que puede ocasionar en el desarrollo motor y del habla del niño, también existe un decremento en sus potencialidades. Se ha observado un incremento en trastornos del sueño y problemas psicológicos relacionados con la ira y el estrés. También se ha demostrado que existe una asociación entre el comportamiento sedentario y una dieta poco saludable; muchos niños ven televisión mientras comen alimentos poco nutritivos. Esto se traduce en un alto consumo de grasas, azúcares y bebidas azucaradas, junto con un bajo consumo de frutas y verduras (Kaur 2019, citado en Fallas et al., 2020).

Por otra parte, los adolescentes que atraviesan la etapa de los 8 a los 14 años experimentan cambios físicos, hormonales y psicológicos asociados con la pubertad (Stassen, 2016). Durante esta transición hacia la adultez, como explican las etapas del desarrollo psicosocial de Erikson, se enfrentan a la necesidad de definir su rol en la sociedad y encontrar 

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